Solaris, de Stanislaw Lem



Los lectores de este blog ya conocéis mi afición por la literatura rusa, y algo que tenía pendiente desde hace tiempo era leer más ciencia ficción soviética. De todas las obras de ese género, la que posiblemente haya tenido más reconocimiento es este "Solaris", del autor polaco Stanislaw Lem.

La obra cuenta la historia de Kris Kelvin, un psicólogo que es enviado a la estación de investigación del planeta Solaris. El planeta es un misterio científico que si bien en el pasado de la obra atrajo una gran curiosidad debido a contar con lo que se cree una inteligencia alienígena, todos los intentos de contacto han fracasado hasta la fecha. El primer capítulo nos narra el viaje de Kelvin en una lanzadera a la estación, con asombroso detalle. Al contrario que muchas obras de la época, el viaje de Kelvin no resulta para nada cómodo. La novela se inserta dentro de la ciencia ficción dura desde la primera página cuando nos describe un vuelo en una cápsula de dimensiones claustrofóbicas donde constantemente se ve sometido a vibraciones y flashes cegadores.

Kelvin es enviado a la estación con el fin de investigar las alteraciones de conducta de los miembros de la estación. La llegada de Kelvin a la estación, si bien se describe la misma con detalle, empieza con un toque de novela romántica de misterio: uno de los científicos, el Profesor Gibarian ha muerto y todo apunta a que ha sido asesinado. El protagonista pronto tomará la resolución de este misterio como algo personal. Esto no parece muy claro en el momento, pero más tarde en la novela cobrará sentido. Más adelante, comenzamos a averiguar el motivo de alteración de los dos tripulantes restantes de la estación: todos están experimentando visitas de seres queridos. Algo físicamente imposible y que nubla completamente la objetividad científica de quienes viven en la estación, incluido el protagonista.

A partir de entonces, la novela cambia bastante de estilo, como si el autor quisiera empezar la novela con un género y de pronto cambiara de opinión, pero no quisiera reescribir lo que había hecho hasta el momento. Uno de los puntos más criticables de la novela es que en varios momentos de la misma, el protagonista siente la irrefrenable atracción de ponerse a leer obras científicas sobre Solaris que si bien sirven para darnos contexto sobre el entendimiento del planeta que tienen los protagonistas, no cuajan demasiado dentro de la historia y hacen que pierdan ritmo.

Si bien esto es lo más negativo de la obra, tiene algo bastante positivo y diferente a muchas obras, y es un tratamiento de la inteligencia alienígena de una manera no antropocentrista. Solaris es una historia de primer contacto, sólo que ese primer contacto no llega a producirse de la manera que los humanos esperamos que ocurra: entre individuos iguales capaces de comunicarse entre sí. Lem plantea a través de los solaristas que Kelvin estudió (y cuya obra repasa para nosotros) que el océano del planeta Solaris es en sí mismo un único organismo inteligente. Sin embargo, la duda acerca de si esto es así o no, queda a la interpretación del lector. Sin hacer spoilers, se me ocurren tres posibles teorías:

  • El océano de Solaris es inteligente y las "criaturas-G", como los protagonistas llaman a las apariciones que tienen en la nave, son su forma de comunicarse.
  • El océano es inteligente, pero las "criaturas-G" son meros accidentes de la tendencia mimética que los primeros solaristas observaron. 
  • El océano no es inteligente, y sus construcciones miméticas -incluidas las criaturas-G-, son meros accidentes de la naturaleza, igual que las formas de las nubes o de los accidentes geográficos en nuestro planeta.
Lem no se decanta por ninguna, y no vamos a encontrar en la novela una explicación clara de qué son las criaturas-G y por qué aparecen. Simplemente ocurre, eso conduce la historia y a los protagonistas y llegado cierto punto en la historia, el autor parece no saber muy bien como cerrar el lío en el que se ha metido y corta la historia con un final un tanto deus ex machina. Sin embargo, es una buena obra en cuanto a dar mucho que pensar sobre cuál es la naturaleza de estas criaturas y a tratar el contacto alienígena de una manera mucho más adusta y realista de muchas otras obras. Si alguna vez encontramos una inteligencia alienígena, seguramente ese hecho se parezca mucho a cómo Lem lo describe en esta novela.

En cierto modo, Lem nos obliga a convertirnos en solaristas y formular nuestras hipótesis, a razonar y tomar partido. Si habéis leído la novela, ¿cuál es vuestra opinión? ¿Es el océano inteligente? ¿Qué son las criaturas-G? Espero vuestros comentarios.

Comentarios

  1. Hace mucho que la leí. Es lo suficientemente confusa para que te quede la duda si el océano usa las criaturas como herramientas o son una simbiosis. tendria que leerla de nuevo y volver a comentar

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    1. Ciertamente creo que el autor deja cualquiera de esas interpretaciones al libre albedrío del lector. En cierto modo, es uno de los atractivos de la novela el hacernos partícipes de la ciencia solarista.

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